
Esta frittata italiana ligera y esponjosa destaca los tiernos espárragos de primavera y generosas porciones cremosas de queso ricotta, rematada con albahaca fresca. Perfecta para un desayuno dominical tranquilo o una rápida cena entre semana que celebra lo mejor de la temporada.
Esta frittata italiana ligera y esponjosa destaca los tiernos espárragos de primavera y generosas porciones cremosas de queso ricotta, rematada con albahaca fresca. Perfecta para un desayuno dominical tranquilo o una rápida cena entre semana que celebra lo mejor de la temporada.
Precalienta la parrilla del horno a temperatura alta y coloca la rejilla aproximadamente a 15cm de la fuente de calor.
Corta los espárragos en piezas de 3cm, manteniendo las puntas separadas de los tallos.
En un tazón grande, bate los huevos, la leche, el Parmesano rallado, la sal, la pimienta y la nuez moscada hasta que quede bien combinado.
Calienta el aceite de oliva en una sartén antiadherente apta para horno de 25cm a fuego medio.
Añade la chalota y los tallos de espárrago a la sartén y sofríe durante 3 minutos hasta que se ablanden ligeramente.
Agrega el ajo y las puntas de espárrago, cocinando otros 2 minutos hasta que libere aroma y los espárragos adquieran un color verde brillante pero sigan crujientes.
Reduce el fuego a medio-bajo y vierte la mezcla de huevo uniformemente sobre las verduras en la sartén.
Coloca pequeñas cucharadas de queso ricotta en la superficie de la frittata, espaciándolas uniformemente.
Cocina sin mover durante 8-10 minutos hasta que los bordes estén cuajados pero el centro aún esté ligeramente húmedo.
Traslada la sartén al horno y asa durante 3-4 minutos hasta que la parte superior esté dorada e inflada, y la frittata esté completamente cuajada en el centro.
Retira del horno y deja reposar durante 2 minutos antes de esparcir albahaca fresca y cebollino.
Corta en cuñas y sirve caliente o a temperatura ambiente.
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