
Un bizcocho de aceite de oliva deliciosamente húmedo repleto de tiernas puntas de espárragos y ralladura de limón fresco, terminado con un dulce chorrito de miel. Este elegante pastel primaveral celebra los mejores productos de temporada en cada porción.
Un bizcocho de aceite de oliva deliciosamente húmedo repleto de tiernas puntas de espárragos y ralladura de limón fresco, terminado con un dulce chorrito de miel. Este elegante pastel primaveral celebra los mejores productos de temporada en cada porción.
Precalentar el horno a 180°C (160°C con ventilador) y engrasar un molde redondo de 23 cm, forrando la base con papel de hornear.
Escaldar las puntas de espárragos en agua hirviendo con sal durante 90 segundos, luego sumergirlas en agua con hielo y secarlas completamente.
En un bol grande, batir los huevos y el azúcar blanquilla hasta que estén pálidos y esponjosos, unos 3 minutos.
Añadir el aceite de oliva en un chorrito fino mientras se bate, luego incorporar la leche, el extracto de vainilla, la ralladura de limón y 2 cucharadas de zumo de limón.
Tamizar la harina, la levadura en polvo y la sal sobre los ingredientes húmedos, mezclando con movimientos envolventes hasta que todo esté justo incorporado sin grumos.
Verter la masa en el molde preparado y colocar las puntas de espárragos encima, presionándolas ligeramente en la superficie.
Hornear durante 35-40 minutos hasta que esté dorado y un palillo insertado en el centro salga limpio.
Mientras el bizcocho se enfría 10 minutos, mezclar la miel, el agua tibia y el zumo de limón restante para hacer el glaseado.
Desmoldar el bizcocho en un plato de servir, rociarlo con el glaseado de miel y espolvorearlo ligeramente con azúcar glas antes de servir.
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