
Un bizcocho de ricotta de inspiración italiana, ligero y jugoso, aromatizado con ralladura de limón primaveral, servido con una sencilla compota de fresas frescas. Perfecto para la merienda o como postre elegante de primavera.
Un bizcocho de ricotta de inspiración italiana, ligero y jugoso, aromatizado con ralladura de limón primaveral, servido con una sencilla compota de fresas frescas. Perfecto para la merienda o como postre elegante de primavera.
Precalentar el horno a 170°C con ventilador y engrasar un molde desmontable redondo de 23 cm con mantequilla y forrar con papel de hornear.
En un bol grande, batir la ricotta, el azúcar blanquilla, los huevos, el aceite de oliva, la ralladura de limón, el zumo de limón y el extracto de vainilla hasta obtener una mezcla suave y cremosa.
Tamizar la harina, la levadura en polvo y la sal sobre los ingredientes húmedos e incorporar con movimientos envolventes hasta que quede justo mezclado, sin trabajar demasiado la masa.
Verter la masa en el molde preparado y alisar la superficie con una espátula.
Hornear durante 40-45 minutos hasta que esté dorado y un palillo insertado en el centro salga limpio.
Dejar enfriar el bizcocho en el molde durante 15 minutos antes de desmoldarlo y transferirlo a una rejilla para que se enfríe completamente.
Mientras el bizcocho se enfría, limpiar y cuartear las fresas, colocarlas en un bol con la miel y mezclar con suavidad.
Dejar macerar las fresas durante 15-20 minutos hasta que suelten su jugo y formen una ligera compota.
Espolvorear el bizcocho frío con azúcar glas, cortarlo en porciones y servir con la compota de fresas y hojas de menta fresca troceadas.
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