
Los rábanos dulces y caramelizados glaseados con miso blanco rico en umami y sésamo tostado crean un acompañamiento inesperado que celebra los productos de primavera. Esta receta simple pero elegante transforma los humildes rábanos
Los rábanos dulces y caramelizados glaseados con miso blanco rico en umami y sésamo tostado crean un acompañamiento inesperado que celebra los productos de primavera. Esta receta simple pero elegante transforma los humildes rábanos
Precalienta tu horno a 200°C (180°C con ventilador). Cubre una bandeja de horno grande con papel de pergamino.
Limpia los rábanos, reservando las hojas verdes frescas. Corta los rábanos más pequeños por la mitad y los más grandes en cuartos para una cocción uniforme.
En un tazón pequeño, mezcla la pasta de miso blanco, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz, el jarabe de arce y el ajo picado hasta obtener una mezcla suave.
Coloca los rábanos en la bandeja de horno preparada y vierte el glaseado de miso sobre ellos. Mezcla bien para cubrir uniformemente.
Extiende los rábanos en una sola capa y asa durante 20-25 minutos, removiendo a mitad de camino, hasta que estén tiernos y caramelizados en los bordes.
Tuesta las semillas de sésamo en una sartén seca a fuego medio durante 2-3 minutos hasta que estén doradas y fragantes, removiendo frecuentemente para evitar que se quemen.
Transfiere los rábanos asados a un plato de servicio. Espolvorea con semillas de sésamo tostadas, cebollas de primavera rebanadas, cebollino fresco y copos de chile si lo deseas.
Sirve caliente como acompañamiento con arroz, cereales o como parte de un surtido de verduras de primavera.
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