
Esta sopa ligera y nutritiva celebra lo mejor de las verduras de primavera con guisantes tiernos, puerros y menta fresca en un acabado sedoso y suave. Perfecta como entrante refrescante o almuerzo ligero que captura la esencia de la estación.
Esta sopa ligera y nutritiva celebra lo mejor de las verduras de primavera con guisantes tiernos, puerros y menta fresca en un acabado sedoso y suave. Perfecta como entrante refrescante o almuerzo ligero que captura la esencia de la estación.
Calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio. Añade los puerros cortados y cuécelos suavemente durante 5-6 minutos hasta que estén blandos pero sin dorar.
Añade el ajo picado y la patata cortada en dados, removiendo durante 1-2 minutos hasta que desprendan aroma.
Vierte el caldo de verduras y lleva a ebullición. Reduce el fuego y deja simmer durante 12-15 minutos hasta que la patata esté completamente tierna.
Añade los guisantes congelados y cuece durante 3 minutos hasta que estén calientes. Incorpora la espinaca y las hojas de menta fresca, cocinando durante 1 minuto hasta que la espinaca se haya marchitado.
Retira del fuego y tritura la sopa con una batidora de inmersión hasta que esté completamente suave. Alternativamente, transfiere cuidadosamente a una batidora de vaso y tritura en tandas.
Devuelve la sopa a fuego bajo e incorpora la nata y el jugo de limón. Sazona con sal y pimienta al gusto. Calienta suavemente sin hervir.
Sirve en boles calientes y decora con un remolino de crème fraîche y hojas de menta fresca.
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